Cobarde
Un poquito de texto viejo y escondido años ha, rescatardo del olvido donde dormía el sueño de los benditos. Yo no llamo cobardes a los que tienen miedo.
Yo llamo cobardes a los que se muestran valientes frente al más débil.
Yo no llamo cobardes a los que lloran.
Yo llamo cobardes a los que pisotean al que está en el suelo.
Y un día el débil unirá fuertemente sus manos a otras que están esparramadas por el suelo y se levantarán en un corro enorme y no dejarán decir palabra y harán callar al mundo entero, y no se esconderán tras las piedras del camino y no aullarán; y al que yo llamo cobarde empezá a correr.
Y no existirá la supervivencia del más fuerte, porque todos serán eslabones de una gran cadena que forman un enorme ciclo de materia y energía, algo que fluctúa, que es dinámico y que permanece en el tiempo, algo que interactúa entre si; y las inter-relaciones tu-yo no serán fuerte-débil, sino una relación igual-igual entre dos elementos de un enorme conjunto con múltiples variables, una cadena trófica sin presa-depredador, una cadena trófica sin consumidor-productor, una cadena trófica de elementos solamente simbióticos, donde el yo se beneficia del tú y el tú se beneficia del yo.
Y la ecología filosófica está llena de palabras.
Y el cobarde persigue a la presa hasta darle muerte, pero quiere divertirse con la muerte, gozar de su acción heroicamente ejecutada, jugar con el miedo antes de que se convierta en recuerdo, en nada, en un olvido que él cobarde no quiso aceptar. Y la presa descarga hormonas del sufrimiento y del terror, la boca se seca y se paralizan sus centros nerviosos; la adrenalina corre por las venas hacia los centros efectores y la temperatura corporal sube y la termorregulación ejerce su papel.
Y la fisiología animal no sabe explicar el acoso, el encierro, el miedo.
Y se mira por las ventanas, tras los cristales, y la presa arrinconada va a morir. No. Aun es pronto. Juguemos otro poco mas, aun no me he aburrido, probemos a ver lo que hace si .., probemos a portarnos como valientes frente a este que no sabe o no quiere o no puede defenderse, probemos a matarle antes de que esté muerto, porque si se muere solo, habremos hecho el ridículo.
Y la presa muere, y el cobarde persigue la muerte y se pisa el cuerpo muerto, y se patalea sobre él, y el vencedor, el depredador levanta los brazos y orgulloso dice :
¡ A ver quien tiene cojones para hacer lo que yo he hecho ¡
Nadie se levanta, ni siquiera el que mira tras las cortinas, pero si ése abriera la ventana tras la que se esconde y le respondiera: ¡ Eres un hijo de puta ¡ ¡ Haz eso conmigo, si te atreves ¡ , el cobarde con la presa, saldría corriendo y no volvería a matar ni a jugar con la vida-muerte
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